¿Por qué el portugués y el francés suenan tan diferente del español?

El portugués y el español tienen un vocabulario y una estructura gramatical muy similares. Sin embargo, son fonéticamente muy diferentes. La pronunciación portuguesa se parece más a la francesa, y la española a la italiana. Pero antes de conocer la razón por la que el portugués suena como suena, debemos de conocer el proceso que moldeó la pronunciación francesa.

El francés es una lengua románica que desciende del galorromano, una lengua romance antigua, hablado por los galos y más específicamente por los belgas. La antigua Galia (actualmente Francia) siempre fue un lugar plurilingüe. Se estima que en la época de la revolución francesa, las tres cuartas partes de la población francesa hablaban una lengua distinta del francés. La alteración de su pronunciación pudiera ser debido a los celtas y germanos.

Los galos hablaban una lengua céltica, y los francos una lengua germánica; estas dos lenguas tuvieron mucha influencia en el francés. Existen testimonios escritos de que el galo continuó siendo usado en lugares aislados hasta el siglo IV o V d.C., aunque la mayor parte de los descendientes de los galos se habrían ido romanizando y adoptando una lengua romance (el galorromano) como lengua franca en lugar del galo, por eso una lengua latina reemplazó a la lengua celta anterior. Es por esta razón que gran parte del vocabulario francés es de origen celta, específicamente del galo. En la siguiente tabla se muestran algunas palabras que el francés tomó del galo.

Francés Galo
Aller (ir) Allu
Soc (reja de arado) Soccos
Pison (pinzón) Pincio
Mélèze (lárice (tipo de árbol)) Melissos
Manteau (abrigo, capa) Mantlon
Maint (mucho, muchos) Manti
Lotte (pejesapo (tipo de pez)) Lotta
Gober (sober, tragar) Gobbo
Glaner (cosechar) Glennu (yo cosecho)
Grenon (bigote), francés antiguo Grenna
Dun (fortaleza) francés antiguo Dunon

Galia a partir del siglo III fue copoblada por los francos, y surgió el primer rey cristiano de los francos. , Clovis I, en 486 d.C.  Su dominio se llamaba Francia y actualmente conserva el mismo nombre; en aquel entonces ese territorio cubría el norte de la actual Francia, la actual Holanda y gran parte de Alemania. En Francia, la nobleza era bilingüe, hablaban fráncico y galorrománico. Los francos hablaban el fráncico, una lengua germánica, mientras que una parte de la población campesina hablaba galorromano, una lengua romance, que varios siglos después se convertiría en el francés antiguo. El idioma germánico continuó siendo hablado entre los reyes y la nobleza hasta el siglo X, después fue reemplazado por el francés antiguo.

Como resultado de más de 500 años de bilingüismo germano-latino, muchas palabras germánicas se incorporaron al idioma galorrománico cuando surgió transformado en francés antiguo en el año 900 DC. Y después de que los francos abandonaron el fráncico, el francés antiguo que hablaban tendía a tener una fuerte influencia franca, con un acento distintivo franco, que introdujo nuevos fonemas, el compás acentual, elementos gramaticales y sintácticos germánicos, y contenía muchos más préstamos germánicos que no se encontraban en el francés antiguo hablado por los galo-romanos nativos. A pesar de que la población galo-romana superaba en gran medida a los francos, la posición de los francos como líderes y terratenientes prestó a su versión del francés antiguo un mayor poder de influencia sobre la de los galo-romanos; por lo tanto, se convirtió en la base de versiones posteriores del idioma francés, incluido el francés moderno. Es por esta razón que la pronunciación del francés moderno tiene un sonido bastante distinto e innegablemente “germánico” en comparación con otras lenguas romances, como el italiano y el español, y es un factor importante que contribuye a por qué existe una distinción entre las lenguas romances del norte de Francia que se hablan en regiones donde el asentamiento franco era fuerte (lengua d’oïl, francés) en comparación con aquellas donde el asentamiento franco era relativamente leve (lengua d’oc, occitano).

Aunque aproximadamente el 10% de las palabras del francés moderno se derivan del franco, el franco no era la única fuente de palabras germánicas para el francés. Las lenguas góticas, como el burgundio, hicieron contribuciones a través del provenzal; al igual que el nórdico antiguo y el inglés antiguo a través del francés normando. Otras palabras fueron tomadas directamente de versiones antiguas, medias y modernas de holandés y alemán.

El bretón es otro de los idiomas que posiblemente influenciaron la pronunciación francesa. Este idioma es la única lengua céltica hablada actualmente en Francia y posee vocales nasales y una r parecida a la francesa. Los bretones emigraron desde el suroeste de Gran Bretaña y llegaron a Francia en el siglo V huyendo de la invasión anglosajona y del acoso de los escotos (tribu de colonos que provenían de Irlanda y arrasaron con el norte de la Britania romana). Parte de la pronunciación actual del francés pudo haber surgido por la influencia del bretón, o más bien, gran parte de la población bretona comenzó a hablar francés y conservaron rasgos de la pronunciación bretona como las vocales nasales. Originalmente el francés no tenía los sonidos que caracterizan su pronunciación actual, su pronunciación era más parecida a la española o a la italiana.

¿Por qué el portugués suena tan diferente del español?

La pronunciación portuguesa al igual que la francesa también fue influenciada por las lenguas célticas y germánicas; esto tiene sentido si consideramos que la península ibérica siempre ha sido una tierra plurilingüe. Algunos de los idiomas que se hablaban en la península ibérica antes de la llegada de los romanos en 218 a. C. eran el aquitano, tartésico, lusitano, celtíbero, fenicio y gótico. Todos se han perdido en la historia (excepto quizás aquitano, que puede haber sobrevivido en su posible lengua hija, el euskera o vasco). Pero más específicamente, antes en el territorio actual de Galicia y Portugal se hablaban lenguas como el suevo y el lusitano.

Dentro de las lenguas que pudieron haber influenciado la pronunciación portuguesa se encuentran el suevo y el lusitano. Los suevos eran una tribu germánica, por lo que su idioma no era muy diferente del gótico de los visigodos. Los suevos se asentaron en el siglo V en el antiguo territorio de Gallaecia, que fue una vez el norte de Portugal y el noroeste de España. Los suevos eventualmente formaron un reino estable (Reino de los suevos) que en su máxima extensión cubría todo Portugal, León, La Extremadura española y el oeste de Andalucía. Este período de dominación duraría muy poco, ya que los visigodos ingresaron a Hispania en 418 d.C con el mandato imperial de deshacerse de los invasores suevos, quienes fueron obligados a retroceder hacia el norte y, a mediados del siglo V, su territorio se limitaba a los confines de la provincia romana de Gallaecia.

La influencia del idioma suavo no pudo haber sido muy grande ya que no tiene muchos de los sonidos del portugués como las vocales nasales. La única herencia que dejo el suavo en el portugués es aproximadamente un total de 300 palabras de origen germánico como guerra, esgrimir, guardar, trégua; muchas de esas palabras también las podemos encontrar en el idioma español; fruto de los 300 años de dominio suevo y visigodo en el noroeste de España.

El portugués también debió haber sido influenciado por una lengua celta, al igual que el francés. En los territorios actuales de España y Portugal también llegaron los celtas desde Gran Bretaña, aunque hay investigadores como Ramón Sainero Sánchez, quienes afirman que la cultura celta tuvo su origen en la Península Ibérica. Algunos pueblos celtas que existieron en la Península Ibérica o que presenten influencia celta son los cántabros, astures, vacceos, carpetanos y lusitanos.

Si una lengua céltica como el bretón tiene las características vocales nasales del francés y portugués, entonces posiblemente también las tenían otras lenguas célticas que existieron en la Península Ibérica. Algunas de estas lenguas siguen guardando muchos misterios, como por ejemplo, el lusitano, idioma de los lusitanos, el cual era hablado en la antigua provincia romana de Lusitania, que ocupaba la actual región de Portugal y existía desde el siglo II a.C. Aún hoy en día se sigue utilizando las palabras lusofonía y lusófono para referirse a los países que tienen el portugués como idioma oficial y a los hablantes de portugués, respectivamente. Estas palabras se derivan de la raíz luso de la palabra lusitanos. Esto nos muestra que la influencia fonética del lusitano debió haber sido muy grande. Esta lengua no tiene una clasificación exacta, debido a que los lingüistas no saben con seguridad si se trata de una lengua celta o itálica, ya que presenta características de ambos idiomas.

Aunque todavía no se ha encontrado un estudio que muestre la explicación exacta de por qué la fonética portuguesa es tan diferente de otras lenguas romances como el español y el italiano, se puede suponer que el portugués tomó su pronunciación de otro idioma. El español y el portugués son más similares en su estructura gramatical que otros idiomas, solo la pronunciación es diametralmente diferente. La única explicación que podría aclarar esto es que la lengua portuguesa haya pasado por un proceso en el que un grupo lingüísticamente diferente como los celtas o germanos haya adoptado el portugués conservando la pronunciación y acento de sus lenguas maternas; parecido a lo ocurrido con el francés antiguo, el cual gracias a los francos obtuvo un acento germánico y una pronunciación diferente.

A pesar de que no se ha comprobado que las lenguas celtas habladas en la antigua Gallaecia tuvieran  los sonidos característicos del portugués, como las vocales nasales, no se abandona la idea de que alguna lengua celta u otra diferente hablada en ese territorio si los tuviera; de la misma forma en que el bretón, siendo una lengua celta, tiene vocales nasales y consonantes como la r francesa, que también es parecida a la r portuguesa, pero más suave. Esta teoría no es tan absurda si consideramos que el protoeslavo tenía vocales nasales, las cuales el polaco es el único idioma de la familia eslava que aún las conserva; mientras que sus otras lenguas hermanas como el ruso y el ucraniano las han perdido.

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